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«Vrchní, prchni!» (1980)

Arantza Margolles Beran el 27 julio, 2014 - 7:05 pm en Cine y televisión

El turista que pasee despistado por las calles de Karlový Vary podría quedarse de una pieza al ver venir corriendo, como alma que lleva el diablo, a casi un centenar de camareros armados de un GPS, pajarita y zapatos de charol. Y sin embargo cualquier checo entendería desde el primer momento que el objetivo de esta peculiar flashmob, repetida año tras año en la ciudad balnearia y también en Praga, no es otro que el de honrar la que probablemente sea la comedia más entrañable de la historia del cine checoslovaco. Treinta y cuatro años después de su estreno, Vrchní, prchni! sigue provocando tantas carcajadas como el primer día.

El argumento, el que sigue: A Dalibor Vrána (Josef Abrhám, Zlín 1939) su obsesión por las mujeres no ha hecho sino llevarle a la ruina. Helenka, su mujer (Libuše Šafránková, Brno 1953), exige una vida al menos la mitad de bien apañada que la de sus vecinos del piso de arriba, los perfectísimos y, precisamente por eso, muy irritantes Pařízkovi. Él (Zdeněk Svěrák, Praga 1936) se gana la vida tocando el violín en restaurantes de postín mientras Dalibor enlaza aventuras amorosas en la librería de la que apenas si saca lo suficiente para vivir y mantener un desvencijado motocarro con el que desplazarse. Sólo tiene un traje de vestir, que le hace tan anodino como cualquier maître checoslovaco. Un día, la casualidad se le cruza en el camino y, con ella, la gran idea de su vida: un borracho le confunde con el camarero del bar en el que ha estado bebiendo y se empeña en pagarle al contado. ¿Por qué no aprovechar la circunstancia? En los siguientes meses, en la vida de Dalibor Vrána va a entrar mucho dinero gracias a este curioso, y mucho más que ilegal, método. Pero ahora queda ocultar el origen de los nuevos ingresos… y eso no va a serle nada fácil a Dalibor, caradura y tierno a partes iguales.

La comedia, una maravilla de la cinematografía checoslovaca, fue obra del gran Zdeněk Svěrák (ganador, junto a su hijo Jan, de un Oscar a la mejor película de habla no inglesa por Kolya, en 1996), con música de su inseparable partenaire Jaroslav Uhlíř. Se habla de dos posibles orígenes al guión de Vrchní, prchni!: uno, que el propio Svěrák fue confundido con un camarero meses antes de ponerse a escribirlo; otro, que la historia ocurrió de verdad allá por los años 50 en el Reino Unido y que Svěrák decidió llevarla al cine al conocerla. Sea como fuere, el éxito en su estreno fue absoluto: más de un millón y medio de checoslovacos asistieron a los cines para verla y, hoy en día, aún sigue teniendo repercusión en la sociedad checa. La carrera de falsos camareros es una muestra; el hecho de que haya habido algún que otro caso de timadores que imitaban a Dalibor Vrana (el último, en Brno en 2008), otra.

No podría ser de otra manera, porque si algo refleja a la perfección Vrchní, prchni! es esa agridulce personalidad checa que arrastra tanto a la comedia como a la tragedia y que bien puede, a su vez, estar originada por la segunda como por la primera. La canción protagonista del film, Severní vítr je krutý (El viento del norte es cruel) así lo cuenta: narra la historia de un hombre que, en plena fiebre del oro, acaba por morir víctima del frío del norte mientras busca hacerse millonario. Como él, Dalibor Vrána es uno de tantos personajes -reales o de ficción- que, en su propia y amarga adversidad, es capaz de hacernos esbozar una sonrisa. Una película imprescindible para los amantes de la tragicomedia, de Svěrák, del cine checoslovaco; una película, me atrevería a decir, no sólo recomendada para todos los públicos… sino también fundamental.

Título original: Vrchní, prchni! (“¡Corre, camarero!” en castellano)
Dirección: Zdeněk Svěrák
País de produccción: Checoslovaquia
Productora: Estudios Barrandov
Año: 1980
Duración: 85 min.

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